Con un panorama climático marcado por el pronóstico de El Niño, abril y los primeros meses del año dejaron precipitaciones extraordinarias en gran parte de la provincia de Santa Fe, superando la media anual en numerosas localidades. Los registros oficiales muestran acumulados que en varios casos exceden los 900 mm que suelen darse en todo un año, y en zonas puntuales incluso superan los 1.100 mm.
Los departamentos más afectados incluyen Vera, San Justo, 9 de Julio y General Obligado, así como sectores del sur provincial. Localidades como Vera y Pintado, Gobernador Crespo y Villa Minetti reportaron más de 1.100 mm acumulados; Colonia Teresa, Alejandra y Correa superaron los 950 mm; y Constanza y San Javier ya alcanzaron los 900 mm. Además se registraron eventos puntuales de lluvia intensa con hasta 300 mm en pocas horas, lo que saturó suelos y complicó el escurrimiento.

El secretario de Recursos Hídricos, Nicolás Mijich, advirtió que “en cuatro meses llovió más de lo que habitualmente precipita en todo un año”, y que la intensidad de algunos episodios superó la capacidad de drenaje de las obras existentes, dificultando el desagote natural y poniendo en tensión la infraestructura hidráulica.
Frente a este escenario, la Provincia avanza con un plan de obras y mantenimiento para mitigar el riesgo hídrico: intervenciones en 70 de las 100 localidades catalogadas con mayor riesgo, proyectos previstos para las restantes 30, y obras de protección en localidades que sufrieron inundaciones en 2025. La inversión supera los 1.000 millones de pesos y abarca tanto obras físicas como recuperación de estaciones telemétricas y limpieza de canales.
Desde el inicio de la gestión se recuperaron 35 estaciones telemétricas, se ejecutaron más de 260 obras hídricas y se intervino más de 3.000 km de canales en coordinación con comités de cuenca, municipios y comunas. La Secretaría intensificó además el monitoreo de ríos y arroyos y la capacitación de autoridades locales para implementar protocolos de emergencia, con el objetivo de aumentar la resiliencia frente a episodios climáticos extremos.
