Durante 2025, la economía de la provincia de Santa Fe mostró una recuperación parcial impulsada por el sector agroexportador, luego del impacto de la sequía en el ciclo previo. Sin embargo, la recuperación no logró consolidarse de manera generalizada.
De acuerdo al último informe del Centro de Estudios DEMOS, se puede observar que el ciclo de crecimiento comenzó a moderarse hacia el segundo semestre de 2025, mientras que amplios segmentos del mercado interno continúan atravesando un escenario de debilidad.
En este contexto, la economía santafesina exhibe una estructura desequilibrada, caracterizada por el dinamismo del sector externo y las dificultades persistentes en actividades vinculadas al consumo, la industria y la construcción.
Según el informe, los principales rasgos del escenario económico actual son:
- La economía provincial no está en recesión, pero tampoco en expansión. Los niveles de actividad se estabilizaron por debajo del máximo histórico.
- La recuperación se concentra en el complejo agroexportador. El rebote agropecuario explica gran parte de la recuperación del producto provincial y del dinamismo exportador.
- Mientras el sector exportador mantiene dinamismo, la industria, la construcción y el consumo enfrentan mayores dificultades.
- La estructura productiva muestra señales de fragilidad. Durante 2025 se registró una reducción cercana a mil empresas activas, reflejando un proceso de ajuste del entramado productivo.
- El mercado interno sigue debilitado, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios continúa limitando la recuperación del consumo y de los sectores orientados al mercado local.
Evolución de la actividad económica en la provincia
El desempeño de la economía santafesina se analizó a partir del Índice Compuesto de Actividad Económica de Santa Fe (ICASFE), un indicador mensual que diseña la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF).
Durante el primer trimestre de 2025, el indicador mostró una mejora significativa, impulsada principalmente por el rebote del sector agropecuario y de las cadenas agroindustriales luego de la sequía. Sin embargo, a partir de marzo el indicador comenzó a mostrar una trayectoria descendente moderada, estabilizándose posteriormente durante el segundo semestre del año.

En diciembre de 2025, el ICASFE se ubicó 4,4% por debajo del máximo registrado en el período analizado, lo que indica que la economía provincial aún no logró consolidar una nueva fase expansiva. Este diagnóstico se ve reforzado por el análisis de la tendencia Hodrick-Prescott (HP), que muestra un virtual estancamiento del componente tendencial desde mediados de 2023.
En conjunto, la evidencia sugiere que la provincia transita una fase de estabilización en niveles de actividad relativamente bajos, con serias dificultades para activar un nuevo ciclo de expansión sostenida.
