La economía argentina registró una caída del 0,6% durante el segundo trimestre de 2026 respecto de los primeros tres meses del año, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). En la comparación contra el mismo período de 2025, sin embargo, el Producto Interno Bruto (PIB) mostró un crecimiento del 2%.
Pese al retroceso trimestral, la tendencia-ciclo presentó una variación positiva del 0,8%. Además, durante el primer semestre del año la actividad acumuló una expansión del 2,2% interanual.
Al analizar los componentes de la demanda frente al primer trimestre, las exportaciones de bienes y servicios fueron las únicas que mostraron una mejora, con una suba del 2,5%.
En sentido contrario, el consumo privado cayó 2,4%, mientras que el consumo público retrocedió 2,3%. A su vez, la formación bruta de capital fijo —utilizada como indicador de la inversión— bajó 0,8%, y las importaciones se contrajeron 3,5%.
La comparación interanual mostró un escenario diferente: las exportaciones crecieron 13,7% y el consumo privado avanzó apenas 0,4%, mientras que el consumo público cayó 4,1%.
El dato más negativo se observó en la inversión, que se desplomó 11,1% respecto del segundo trimestre de 2025.
Dentro de la inversión, las mayores caídas se concentraron en los bienes destinados a la producción.
La inversión en maquinaria y equipo retrocedió 15,2% interanual, mientras que la destinada a equipos de transporte cayó 22,1%.
En el caso de las construcciones, la variación fue considerablemente menor, con una baja del 0,1%, mientras que el segmento denominado “otras construcciones” disminuyó 8,2%.
Por sectores económicos, la industria manufacturera cayó 2,1% interanual durante el segundo trimestre y se ubicó entre las actividades con desempeño negativo.
También retrocedieron la administración pública y defensa, con una baja del 1,4%, y otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales, que disminuyeron 0,9%.
El comercio mayorista, minorista y las reparaciones, en tanto, prácticamente no mostraron variaciones respecto del mismo período del año anterior, reflejando un escenario de estancamiento.
Entre las actividades que mostraron los mejores resultados apareció la pesca, con un crecimiento interanual del 44,7%.
Le siguieron la explotación de minas y canteras, con una expansión del 16,4%, y la agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que avanzó 6,9%.
También registraron números positivos la electricidad, gas y agua (5%), la intermediación financiera (4,8%), hoteles y restaurantes (1,6%) y transporte, almacenamiento y comunicaciones (1,6%).
De esta manera, los datos oficiales muestran una economía que creció frente a un año atrás, pero perdió impulso respecto del comienzo de 2026, con retrocesos en el consumo y, especialmente, en la inversión

