A través de una resolución conjunta publicada este lunes, se levantó la prohibición vigente desde 2011. Los dispositivos deberán estar registrados ante la ANMAT y tributarán impuestos como el tabaco convencional.
En un movimiento que redefine el mercado de consumo en Argentina, el Gobierno Nacional oficializó hoy la derogación de la prohibición que pesaba sobre los cigarrillos electrónicos, vapeadores y productos de nicotina. La medida, que pone fin a quince años de mercado informal, busca regularizar una actividad que, según fuentes oficiales, crecía sin controles sanitarios ni fiscales.
La decisión fue plasmada en el Boletín Oficial mediante una resolución firmada por los ministerios de Salud y Economía, junto a la Jefatura de Gabinete. A partir de ahora, la comercialización de estos productos estará permitida siempre que los dispositivos y sus insumos cuenten con el aval de la ANMAT.
El fin de la “clandestinidad comercial”
Desde 2011, la venta de estos dispositivos estaba prohibida, aunque su uso era masivo a través de tiendas digitales y locales de cercanía que operaban en un gris legal. “La prohibición absoluta no logró reducir el consumo, solo le quitó al Estado la posibilidad de controlar qué es lo que la gente está inhalando”, explicaron desde la cartera sanitaria.
Con este nuevo marco normativo, los productos importados o fabricados localmente deberán someterse a pruebas de trazabilidad y calidad, garantizando que los líquidos y dispositivos no contengan sustancias nocivas no declaradas.
Puntos clave de la normativa:
Venta controlada: Solo podrán comercializarse productos que hayan pasado el proceso de registro oficial. Esto incluye vapeadores de sistema abierto, cerrado, bolsas de nicotina y tabaco calentado.
Igualdad ante la ley: El vapeo será tratado bajo las mismas restricciones que el cigarrillo tradicional. Esto implica la prohibición de uso en lugares cerrados públicos y la restricción total de venta a menores de 18 años.
Carga impositiva: Al salir del mercado informal, estos productos comenzarán a tributar impuestos específicos, una medida que busca nivelar la competencia con la industria tabacalera tradicional.
Publicidad restringida: No se permitirá la promoción de estos productos en eventos masivos o medios que apunten a un público joven, manteniendo una línea de prevención para evitar la iniciación de nuevos fumadores.
Eduardo Henquin en Despacho Play
El ingeniero químico Eduardo Henquin, en entrevista con Despacho Play, subrayó la necesidad de un marco regulatorio claro para los dispositivos de vapeo. Destacando que una normativa específica permitiría al Estado supervisar la calidad y comercialización de los componentes, abordando las lagunas actuales en la salud pública.
Según detalla el investigador Eduardo Henquin, al vapear ingresa al cuerpo una mezcla de glicerina vegetal y propilenglicol, compuestos que, al ser generados por el propio metabolismo, no generan el mismo rechazo en la mucosa que la combustión del tabaco. Además de los componentes base, el vapor puede contener esencias y nicotina, posicionándose como un sustituto diseñado para gestionar la adicción de manera menos nociva que el cigarrillo tradicional. Mira la entrevista completa en Despacho Play.

