Rodrigo Arenas, diputado de la Asamblea Nacional Francesa por el movimiento la Francia Insumisa, analizó en una entrevista concedida al periodista Cristian Riom la compleja realidad política y social que atraviesa el país europeo. Durante el diálogo con Cristian Riom en el programa Tablero Internacional, el parlamentario de origen chileno compartió su mirada sobre las protestas en Francia, el rol de los medios de comunicación hegemónicos, el avance de la extrema derecha y el panorama de las fuerzas progresistas tanto en Europa como en América Latina. Con un tono reflexivo pero combativo, Arenas enfatizó que la crisis actual responde a una ruptura profunda del contrato social bajo la gestión del presidente Emmanuel Macron.
En primer lugar, el legislador se enfocó en el profundo malestar que moviliza a la juventud y a los trabajadores en las calles de Francia. Según su análisis, las nuevas generaciones han tomado conciencia de que el modelo republicano tradicional —que prometía el ascenso social a través del esfuerzo en la escuela y la universidad— se encuentra roto y se ha vuelto sumamente inequitativo. Denunció que el sistema actual favorece la concentración de la riqueza en manos de unos pocos multimillonarios a costa del pueblo, y criticó con severidad la respuesta del Estado. Para Arenas, la única contestación oficial ante los reclamos de condiciones dignas de estudio y salarios que alcancen a fin de mes ha sido una violencia policial desmedida que utiliza armas prohibidas en el resto del continente europeo.
Frente al avance de los discursos de extrema derecha encarnados por figuras como Marine Le Pen, el diputado de la Francia Insumisa relativizó el peso real de las encuestas tradicionales. Argumentó que estos sondeos suelen estar inflados por grandes medios de comunicación corporativos comprados por sectores millonarios interesados en instalar una agenda racista y xenófoba. Para contrastar este escenario, Arenas recordó el hito del Nuevo Frente Popular, la alianza de izquierda que logró imponerse en las elecciones legislativas contra todo pronóstico mediático. Explicó que el camino de la izquierda no radica meramente en unirse por el “comercio electoral”, sino en construir sobre la base de un programa político claro que asimile genuinamente las demandas de la calle.
El análisis de Arenas también cruzó el Atlántico para examinar la situación de los gobiernos progresistas en Sudamérica, haciendo foco en los casos de Chile y Argentina. Aunque se mostró sumamente respetuoso de no cometer injerencia en la soberanía de otras naciones, manifestó su preocupación por los retrocesos de las fuerzas populares en la región. Al respecto, dejó una fuerte autocrítica para las coaliciones de izquierda a nivel internacional: afirmó que el progresismo pierde terreno cuando llega al poder y defrauda las expectativas de las mayorías. Subrayó que el ritmo de la política actual, acelerado por las redes sociales, exige terminar con la “burguesía electoral” que no rinde cuentas entre comicios, demandando una participación ciudadana directa, transparente y sin espacio para el engaño.

Finalmente, la entrevista concluyó con una apelación a la responsabilidad histórica y generacional. El diputado dejó en claro que la preservación de la memoria histórica, la defensa de los derechos de las infancias y la protección de la cultura y el arte —a los que definió como los sensores que anticipan los cambios sociales— resultan fundamentales para mantener viva la resistencia. No obstante, su mensaje más contundente no fue dirigido a los jóvenes, sino a las generaciones mayores, instándolas a movilizarse activamente en las urnas y en las calles por el porvenir de los pibes. De este modo, Arenas ratificó su compromiso de ofrecer una vía institucional y pacífica a las demandas del movimiento social para construir un futuro más equitativo.
