El plan económico de Javier Milei se tensiona mientras hace caja para su superávit fiscal

El plan económico de Javier Milei se tensiona mientras hace caja para su superávit fiscal

Por Martín Sperati

Estamos atravesando un momento donde el plan económico de Javier Milei ha entrado en una zona de extrema tensión. Si bien desde el Gobierno Nacional se jactan del equilibrio fiscal y la baja de la inflación como trofeos de guerra, lo cierto es que ese “andar” de la economía está encontrando un límite peligroso en la realidad productiva del interior. No podemos ignorar que, mientras las planillas de Excel cierran en Buenos Aires, la economía real no logra arrancar y el consumo sigue en caída libre.

Milei está manejando el dinero de los santafesinos bajo una lógica de ajuste que asfixia a quienes producimos. La falta de inversión en infraestructura y el recorte de fondos fundamentales para nuestra provincia no son solo decisiones técnicas; son decisiones políticas que golpean directamente al corazón productivo del país. El plan económico se tensiona porque no se puede sostener un superávit a costa del hambre del sector privado y de la parálisis total de la obra pública.

En estos momentos se está viendo una brecha cada vez más ancha entre el relato oficial y la ventanilla del comercio o la fábrica. La macroeconomía puede mostrar signos de ordenamiento, pero la microeconomía —la que vivimos nosotros— está estancada. Las pymes de nuestra región están haciendo un esfuerzo inhumano para mantener las persianas arriba, mientras el Gobierno Nacional parece más preocupado por la aprobación de los mercados internacionales que por el bienestar de los trabajadores y los emprendedores del interior santafesino.

El rumbo económico de Javier Milei necesita, de manera urgente, una mirada más federal y productivista. No basta con que la inflación baje si el costo es la destrucción del tejido social y el desfinanciamiento de las provincias que sostienen al país.