El dilema de Rafael Gutiérrez: ¿el final de una era judicial o el nacimiento de una candidatura sorpresa?
Rafael Gutierrez en Despacho Play

El dilema de Rafael Gutiérrez: ¿el final de una era judicial o el nacimiento de una candidatura sorpresa?

Por Martín Sperati

La política santafesina asiste a un juego de ajedrez donde las piezas se mueven con un nivel de tensión pocas veces visto. El protagonista central es el actual presidente de la Corte Suprema de Justicia de la provincia, Rafael Gutiérrez, quien presentó su renuncia para hacerla efectiva en noviembre de este año. Sin embargo, lejos de mostrar la actitud dócil de alguien que prepara las valijas para retirarse pacíficamente a su casa tras cumplir la edad constitucional, pateó el tablero. Ante los periodistas, dejó una frase elocuente: “Me voy cuando yo lo disponga“.

Esta declaración no es un exabrupto aislado; es una clara señal de fuerza en medio de su fuerte disputa con el gobernador Maximiliano Pullaro. Sostengo que no estamos ante el retiro silencioso de un magistrado, sino ante la resistencia de un hombre con 25 años de poder real que maneja los hilos del sistema judicial y político como pocos.

Para un perfil con semejante volumen político, el llano no parece ser una opción atractiva. Considero firmemente que la alternativa de saltar a la política partidaria es un escenario cada vez más probable. Cuando tuvimos a Gutiérrez en los estudios de Despacho Play, percibí en él esa experiencia y esas ganas intactas de seguir siendo protagonista. Por eso, no puedo evitar hacerme algunas preguntas clave sobre este tire y afloje con el Ejecutivo provincial:

¿Y si todo este conflicto público con Pullaro es parte de un show planificado?

¿Y si ya existe un acuerdo bajo la mesa con un sector de peso para ganar tiempo?

¿Y si el plan real es convertirse en el gran elector o en el candidato sorpresa del próximo ciclo?

La ciudadanía tendrá la última palabra con su voto si decide competir. Lo único concreto hoy es que Rafael Gutiérrez no se va a dejar jubilar ni enviar a su casa sin dar pelea. No lo descarto en absoluto para lo que viene.