El embajador argentino en Noruega, Claudio Alberto Giacomino, brindó una entrevista exclusiva a Despacho Play en la cual repasó de manera exhaustiva los ejes fundamentales de la agenda bilateral entre ambas naciones. El diplomático analizó el estado actual de las relaciones políticas, comerciales y humanas, trazando una hoja de ruta estratégica para potenciar la inserción de las economías regionales en el norte de Europa.
Giacomino enfatizó que esta larga trayectoria de respeto recíproco y cooperación en áreas globales clave posiciona a la Argentina como un socio confiable en el Atlántico Norte. Esta estabilidad institucional es el cimiento necesario sobre el cual se edifican los nuevos proyectos de intercambio y entendimiento mutuo entre Buenos Aires y Oslo.

En el plano estrictamente comercial, el diplomático subrayó el impacto estratégico que tendrá la plena implementación del acuerdo comercial entre el MERCOSUR y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), bloque integrado por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. El funcionario explicó que este tratado representará un salto cualitativo sin precedentes para las economías regionales argentinas, permitiendo que productos locales de valor agregado e industriales superen las barreras tradicionales de ingreso al mercado nórdico. La diversificación de la canasta exportadora y la búsqueda de previsibilidad macroeconómica surgen así como prioridades para consolidar este avance.
Llegan aquí muchos productos como el vino. La carne entra sin problemas, pero lo más importante son las inversiones
Asimismo, otro eje medular de la gestión de Giacomino se centra en la captación proactiva de inversiones noruegas orientadas hacia la transición energética, el desarrollo marítimo y la explotación sustentable de los recursos naturales. Grandes corporaciones noruegas, reconocidas por sus altos estándares tecnológicos y de gestión ambiental, siguen con atención el potencial que ofrece el suelo argentino en materia de energías limpias. Según lo charlado con Cristian Riom, el desafío radica en ofrecer un marco de seguridad jurídica que resulte atractivo para el perfil de inversión escandinavo, caracterizado por proyectos de bajo riesgo pero de largo plazo.
Finalmente, el embajador otorgó un valor preponderante al factor humano, describiendo a la comunidad argentina residente en Noruega como un engranaje fundamental de la diplomacia civil en el día a día. Se trata de un grupo humano compuesto mayoritariamente por profesionales calificados, científicos, ingenieros y especialistas del sector tecnológico que gozan de una inserción sumamente destacada en ciudades como Oslo o Bergen. Giacomino concluyó que estos compatriotas funcionan como verdaderos embajadores culturales y profesionales, traccionando de manera natural el interés nórdico por el turismo, la gastronomía y la identidad de nuestro país.
Por otra parte, el embajador hizo hincapié en el potencial de cooperación tecnológica en sectores donde Noruega es líder global, como la maricultura sustentable, la gestión de recursos pesqueros y la tecnología de software aplicado. El intercambio de conocimiento en estas áreas promete abrir canales para que institutos científicos y universidades de ambos países desarrollen proyectos conjuntos.
En sintonía con este despliegue, la agenda de la representación diplomática incluye un fuerte componente de promoción cultural y posicionamiento de la marca país en las principales ciudades noruegas. A través de ciclos de cine, degustaciones de vinos de calidad y eventos dedicados al tango, la embajada busca consolidar el interés del turismo de alto poder adquisitivo hacia los destinos naturales argentinos. Estas acciones de diplomacia pública actúan como un dinamizador económico directo que complementa las negociaciones, transformando la afinidad cultural en oportunidades concretas de reactivación para el sector turístico y las economías regionales.
