Por Martín Sperati
Vamos a hablar de algo que está doliendo en el bolsillo de millones de argentinos y que ya no se puede tapar con discursos: la mora récord en los créditos.
Es el fantasma que está mostrando el verdadero costo del ajuste.
Según datos del BCRA y consultoras como EcoGo de mayo 2026, la morosidad en créditos a familias en los bancos llegó al 11,6%. Es el nivel más alto en más de 20 años, desde la crisis del 2001.
Y si miramos las fintech, billeteras virtuales y financieras de supermercados… la cosa es peor: los créditos irrecuperables se cuadruplicaron en un año, pasaron del 2,6% al 10,8%.
La mora general en ese segmento ya supera el 27% en algunos casos. O sea: más de 6 millones de personas están complicadas con las deudas.
Lo más fuerte de todo es que la gente no está diciendo ‘no quiero pagar’. La gente está diciendo ‘cómo puedo pagar’. Hay una diferencia enorme. La mayoría quiere cumplir, pero simplemente no le cierran los números.
Por eso hace falta con urgencia un marco regulatorio que obligue o al menos incentive al sistema financiero a ofrecer soluciones reales a plazo: refinanciaciones largas, quitas razonables, periodos de gracia y cuotas que se ajusten a la realidad de los ingresos de la gente. No se trata de condonar deudas, se trata de que las deudas sean pagables.”
El gobierno de Milei hizo lo que había que hacer: bajó la inflación de locos, logró superávit fiscal y estabilizó las variables. Eso es innegable y es un logro enorme después de décadas de kirchnerismo.
Pero… el ajuste está cayendo con todo sobre los bolsillos de la gente.
Salarios reales licuados, tarifas que subieron de golpe, consumo caído.
La gente primero se comió los ahorros, después se endeudó para llegar a fin de mes… y ahora directamente no puede pagar.
No es que los argentinos se volvieron vagos o irresponsables de un día para el otro. Es que cuando el sueldo no alcanza para la luz, el gas, el alquiler y la comida… el crédito es el último salvavidas. Y ese salvavidas ahora se está hundiendo.
Venimos de años de crédito barato e inflación que licuaba deudas, mucha gente se sobreendeudó pensando que el truco viejo iba a seguir funcionando. Pero también es verdad que las tasas siguen altísimas (préstamos personales arriba del 65-68% anual) y que la recuperación del empleo y del salario real está tardando en llegar a la calle.
Esta mora récord no es solo un número de Excel. Es familias que no duermen por los llamados de cobranza, tarjetas rechazadas y consumo que no arranca. Es un freno enorme a la economía real.
El ajuste era necesario. Punto.
Pero un ajuste exitoso no se mide solo por reservas y superávit. Se mide también por cuánta gente puede pagar sus cuentas sin entrar en default.
Si en los próximos meses no hay una recuperación clara de los salarios reales y del empleo privado, esta bomba social puede explotar políticamente.
“6 Millones de Argentinos en Default: La Bomba Social del Ajuste”
