Esta semana, un grupo de técnicos del organismo arribará al país para analizar el programa que se firmó en abril pasado. Si se aprueba este examen, se destrabará un desembolso de US$1000 millones.
En la dirigencia sabalera, admiten que la decisión no es grata, pero consideran que era el desenlace más lógico frente a un escenario que ya no tenía retorno.
El costo del reintegro será absorbido en partes iguales entre los negocios y el Banco de Santa Fe, “sin intervención fiscal y sin impuestos de los santafesinos”.