Habilitaron el tránsito liviano en el puente del Parque Garay

Habilitaron el tránsito liviano en el puente del Parque Garay

Desde las 7 de la mañana quedó habilitada la circulación de autos, motos y camionetas. Se determinó que se limite el tránsito a vehículos de una altura máxima de 2,10 metros para preservar los trabajos

La Municipalidad de Santa Fe finalizó las tareas de reparación del puente del Parque Juan de Garay, ubicado sobre calle Salvador Caputto, el cual estaba afectado por un socavón.

A partir de las 7 de este jueves quedó habilitado únicamente el tránsito liviano, en tanto no estará permitido el ingreso y/o el paso directo de vehículos pesados como camiones, utilitarios de carga o maquinaria. En tanto, se diagramó y dispuso un recorrido alternativo para  ambulancias, camiones recolectores, autobombas, etcétera.

Para el control de las restricciones vehiculares mencionadas, el municipio incorporó dos delimitadores de altura, de 2,10 metros, que cumplen la doble función de evitar materialmente el paso de vehículos altos habitualmente asociados a categorías no permitidas, y reforzar la condición de “tránsito liviano”, protegiendo la estructura y reduciendo el riesgo de incumplimientos. Este control se complementa con señalización reglamentaria y preventiva.


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El nuevo esquema de circulación sobre el puente del parque Garay implica también el reordenamiento del tránsito interno mediante corredores habilitados para vehículos livianos dentro del parque con el fin de concentrar el movimiento en un recorrido claro, evitando atajos y maniobras conflictivas; y mediante cierres claramente demarcados que tienen como objetivo evitar el paso directo de vehículos pesados por determinados tramos internos, forzar el direccionamiento del flujo hacia los corredores previstos, y reducir cruces y puntos de conflicto, especialmente en un entorno que cuenta con alta presencia peatonal y recreativa.

El tránsito sobre dicho puente se encontraba interrumpido desde la primera quincena de octubre, cuando los daños se extendieron a ambas manos. Más allá que los daños no eran estructurales, su reparación demandó la recomposición de la losa para garantizar las condiciones de estabilidad de la calzada. Todas las tareas se realizaron por administración, con recursos propios y empleados municipales.