Saturados, el plan Bannon para doblegar la democracia

Saturados, el plan Bannon para doblegar la democracia

Por Cristián Riom

El estratega de la ultraderecha global diseñó un método para volver irrelevante la verdad. Javier Milei lo aplica en Argentina como sistema de gestión; la órbita bolsonarista lo usa en Brasil para desestabilizar instituciones. Ambos países son el laboratorio más extremo de un experimento que vacía la política desde dentro.

En 2018, Steve Bannon resumió su visión del poder con una frase que con el tiempo se volvería profética: “Inunden la zona de mierda“. No era una metáfora, sino un manual de guerra cultural: saturar el espacio mediático con tal volumen de información, conflictos y controversias que la ciudadanía y la prensa pierdan la capacidad de procesar lo que realmente importa. La verdad no se refuta, se vuelve irrelevante por agotamiento. América Latina, y en particular Argentina y Brasil, se han convertido en los laboratorios más avanzados de ese experimento.

La estrategia de Bannon encontró en Javier Milei a su mejor alumno. Según publicó Infobae, el concepto de “inundar la zona” fue “el concepto implementado entonces por el consultor norteamericano que se apropiaron en La Libertad Avanza para copar la conversación pública, es decir, abarrotar a los medios con información y apropiarse de la agenda“. El gobierno argentino importó esa receta con éxito durante sus primeros meses. Pero la estrategia entró en crisis cuando los escándalos comenzaron a acumularse, el caso de la criptomoneda $LIBRA y los viajes del portavoz Manuel Adorni empezaron a saturar al oficialismo. La respuesta fue redoblar la apuesta bannonista. Mientras los medios investigaban, el gobierno avanzaba con su agenda de reformas sin el escrutinio que normalmente hubiera recibido.

Pero el componente mas alarmante del modelo Milei es su ofensiva frontal contra el periodismo, en mayo de 2025, el presidente declaró “No odiamos lo suficiente a los periodistas”. La frase se convirtió en un slogan entre sus seguidores y una luz verde para acosar a los periodistas. Reporteros Sin Fronteras (RSF) documentó que Milei consolidó en 2025 un “clima de odio contra la prensa” poniendo en marcha un plan de intimidación que incluye violencia física, acoso mediático y procesos penales. Los números son elocuentes. Según el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), 2025 fue el año más devastador para la libertad de prensa desde que la organización comenzó a recopilar datos en 2008. De enero a diciembre de 2025 se registraron 278 casos de ataques a periodistas, un 55% más que en 2024 y un aumento del 139% respecto a 2023. El propio Milei estuvo relacionado con el 43% de los ataques en forma de discursos estigmatizantes, ofensas e insultos. Un informe de FOPEA titulado “El insulto como estrategia” analizó 113.649 publicaciones de la cuenta X de Milei entre diciembre de 2023 y septiembre de 2025, y descubrió que el presidente se refería con frecuencia a los periodistas como “delincuentes”, “ensobrados” (corruptos), “mandriles” y “terroristas”, también los acusó de formar parte de la “casta” privilegiada.

El vínculo entre Milei y Bannon no es solo táctico, sino simbólico. En febrero de 2025, durante la CPAC en Washington, Bannon cerró su discurso con un gesto que muchos interpretaron como un saludo nazi mientras arengaba a la multitud. En el mismo escenario, Milei le regaló una motosierra a Elon Musk. La imagen de ambos líderes compartiendo el escenario de la ultraderecha global fue la foto de una alianza estratégica.

Milei le obsequia a Musk una motosierra.

En Brasil, la influencia de Bannon adquirió contornos más sombríos. El Supremo Tribunal Federal (STF) lo identificó como una “figura-chave” en acciones de desestabilización contra el país. Según reveló un ministro de la Corte, Bannon “es quien alimenta, quien lleva esas cosas a Trump” respecto a ataques sistemáticos a la democracia brasileña. Las autoridades brasileñas detectaron una red de exasesores de Jair Bolsonaro y diputados que, incluso desde el exilio en Estados Unidos, mantienen “diálogo frecuente” con Bannon. El objetivo: crear una red de influencia capaz de desgastar al gobierno brasileño en el escenario internacional y dificultar acuerdos económicos estratégicos.

La ofensiva se apoya en los mismos métodos que Bannon utilizó en EE.UU.: campañas de desinformación y ataques a la legitimidad de las instituciones, especialmente el STF y el Tribunal Superior Electoral. “Son los mismos métodos ya utilizados por Bannon en EE.UU., con resultados que culminaron en la invasión del Capitolio en 2021“, advierten los magistrados. El caso más reciente se evidenció en agosto de 2025, cuando el diputado Eduardo Bolsonaro participó en una transmisión en vivo con Bannon y agradeció a Donald Trump por los aranceles del 50% impuestos a las exportaciones brasileñas, calificando al republicano como “el mayor líder de todos los tiempos”. Parlamentarios de la base oficialista lo acusaron de “traición a los intereses nacionales”.

Steve Bannon, ex asesor de Donald Trump.

Bannon no actúa como un asesor aislado. Su proyecto es construir una red transnacional de partidos y movimientos de ultraderecha que compartan métodos, narrativas y financiamiento. La CPAC funciona como el nodo central, y Milei, Bolsonaro y sus herederos son piezas clave en el tablero latinoamericano.

Un análisis publicado por el Diario do Centro do Mundo describe esta articulación como “un proyecto estructurado para mantener a Brasil como pieza clave en experimentaciones de desestabilización institucional, guerra informacional y captura del Estado por vías paralelas“. La misma lógica aplica para Argentina, donde el gobierno de Milei ha convertido la confrontación permanente con los medios y la saturación de la agenda en un método de gestión.

Lo que Bannon diseñó como una estrategia electoral se ha convertido en un modelo de ejercicio del poder en América Latina. Inundar la zona no es solo una táctica comunicacional, es una forma de gobernar que vacía de contenido a la democracia liberal. Al saturar el debate público, se impide que la ciudadanía distinga entre lo relevante y lo accesorio. Al atacar sistemáticamente a los medios, se destruye el principal contrapeso del poder. Al tejer una red internacional de aliados, se blindan los gobiernos autoritarios frente a la presión doméstica e internacional.

Brasil y Argentina, cada uno a su manera, están ensayando en tiempo real las consecuencias de este experimento. Y mientras la prensa intenta seguir el ritmo de la avalancha de información, el poder avanza en las sombras, aprovechando el ruido que él mismo ha creado.