El ritmo frenético de Pullaro: los tres ejes que marcan la agenda en Santa Fe

El ritmo frenético de Pullaro: los tres ejes que marcan la agenda en Santa Fe

Por Martín Sperati

Con un ritmo de gestión frenético y una fuerte impronta legislativa, el gobernador santafesino busca consolidar un perfil propio basado en la seguridad, la reforma institucional y la defensa del aparato productivo.

Desde que asumió como Jefe de Estado santafesino, Maximiliano Pullaro ha impuesto una dinámica de gestión que no da respiro. A diferencia de gestiones anteriores, el actual gobernador ha decidido atacar de forma simultánea varios frentes de conflicto históricos en Santa Fe. Su estrategia se puede resumir en tres ejes centrales que hoy definen el rumbo de la bota.

El tema que definió su campaña es hoy su principal activo. Pullaro aplicó un “tratamiento de shock” en el sistema penitenciario, restableciendo los pabellones de alto perfil para aislar a los líderes narcos.

Esta medida, que le valió amenazas directas de las bandas criminales, tuvo un correlato inmediato en las estadísticas: Rosario y la ciudad de Santa Fe registran hoy niveles de homicidios que son los más bajos en dos décadas. El fortalecimiento de las patrullas operativas y la ley de microtráfico —que permite a la justicia provincial derribar “búnkeres”— son las herramientas clave de este primer pilar que el gobierno exhibe como su mayor éxito.

En el plano político, Pullaro ha demostrado un control casi total de la Legislatura santafesina, logrando aprobar leyes que estuvieron estancadas por años. Los hitos principales incluyen:

La Reforma Previsional: Una ley clave para bajar el déficit de la Caja de Jubilaciones de la provincia, aprobada entre fuertes tensiones.

Renovación de la Justicia: La ampliación de la Corte Suprema y la designación de nuevos jueces para acelerar los procesos judiciales.

Reforma Constitucional: El gobernador logró reformar la Constitución de 1962, abriendo la puerta a una modernización del Estado santafesino.

Mientras el Gobierno Nacional de Javier Milei aplica un ajuste fiscal ortodoxo, Pullaro intenta navegar una tercera vía. Su discurso se centra en que “el equilibrio fiscal no puede ser a costa del desarrollo”.

Su gestión se ha plantado frente a Nación en defensa de las economías regionales, oponiéndose a las subas de retenciones y reclamando por la reactivación de la obra pública nacional en rutas estratégicas. El “modelo Santa Fe” que pregona Pullaro busca mostrar una provincia superavitaria pero que invierte en infraestructura para el campo y la industria, posicionándose como el motor productivo que debe liderar la salida de la crisis argentina.

Finalmente, el “modelo Santa Fe” se asienta sobre la premisa de que no hay seguridad ni desarrollo posibles sin un Estado ordenado. Mientras el escenario nacional impone restricciones severas, la administración de Pullaro ha hecho del ordenamiento fiscal una herramienta de autonomía: el ahorro generado por la eficiencia administrativa se reinvierte directamente en obra pública.

Para el gobierno provincial, la construcción de rutas, escuelas y centros de salud no es solo “gasto”, sino una inversión estratégica que dinamiza la economía local y garantiza que el orden recuperado en las calles se traduzca en una mejor calidad de vida para todos los santafesinos.