Baches en el patrimonio de Manuel Adorni

Baches en el patrimonio de Manuel Adorni

Por Martín Sperati

Las cuentas de Manuel Adorni simplemente no cierran. Mientras el Gobierno predica una austeridad extrema para el ciudadano común, el Jefe de Gabinete parece habitar una realidad paralela donde sus ingresos declarados no logran explicar un nivel de vida que incluye viajes y consumos que hoy son un lujo para pocos. Bajo la consigna “Muestre la factura”, planteé una duda que no es personal, sino ética: ¿cómo hace un funcionario para sostener ese estándar mientras le pide sacrificio al resto?

La incomodidad fue evidente cuando, en una de sus habituales conferencias, eludió responder sobre estos baches en su patrimonio. Para mí, lo que vimos fue la consolidación de un “comportamiento de casta”: esa actitud de superioridad de quien se siente exento de dar explicaciones. No se trata solo de números en un Excel; se trata de la coherencia discursiva de una gestión que llegó para barrer con los privilegios y que hoy, en la figura de Adorni, parece estar construyendo su propia burbuja de beneficios a espaldas de la gente.

Mi compromiso como “simple periodista” es señalar que la transparencia no es opcional ni se declama: se demuestra con papeles sobre la mesa. Si los números no dan, el silencio no es una respuesta válida, es una confesión de opacidad. Por eso, desde mi espacio, seguiré insistiendo en que el funcionario debe rendir cuentas de cara a la sociedad, porque en la Argentina del esfuerzo, nadie puede tener coronita ni cuentas que se expliquen solo por el cargo que ocupan.