Desde San José, Cristina relanza su liderazgo y el kirchnerismo prepara la campaña “Cristina libre”

Desde San José, Cristina relanza su liderazgo y el kirchnerismo prepara la campaña “Cristina libre”

Luego de semanas de bajo perfil por razones de salud, Cristina Fernández de Kirchner comenzó a reactivar su agenda política y a reordenar a su núcleo de confianza. La ex mandataria retomó contactos, reuniones y definiciones estratégicas desde su departamento de la calle San José, donde cumple prisión domiciliaria, y donde el kirchnerismo vuelve a instalar un centro de gravedad política.

La reaparición no es casual. En el entorno de la ex presidenta dan por inaugurada una nueva etapa que tendrá como eje el relanzamiento de la consigna “Cristina libre” a partir de febrero, una campaña que busca cuestionar la condena judicial, reinstalar la idea de proscripción y proyectar el debate hacia las elecciones presidenciales de 2027.

Con alta médica desde principios de enero tras una apendicitis aguda que derivó en una cirugía y una prolongada internación, Cristina retomó su actividad de forma gradual y bajo control médico. En ese marco, recibe a dirigentes de máxima confianza, mantiene conversaciones telefónicas y virtuales, y sigue de cerca la coyuntura política y económica.

En los últimos días pasaron por su entorno figuras como Juan Grabois y Oscar Parrilli, quien volvió a ocupar un rol activo en el Instituto Patria. Allí, el kirchnerismo comenzó a delinear una estrategia que combina narrativa política, ofensiva mediática y construcción simbólica frente al gobierno de Javier Milei.

La lectura compartida en ese espacio es que la condena judicial reconfiguró el escenario político y que la ausencia de Cristina de la competencia electoral condiciona la legitimidad del sistema. La analogía con la proscripción de Juan Domingo Perón vuelve a aparecer como parte del relato que el espacio intentará instalar en los próximos meses.

Más allá de la cuestión judicial, Cristina buscará reinstalar los ejes que viene planteando desde hace tiempo: la necesidad de una “nueva estatalidad”, una revisión profunda del endeudamiento externo y una crítica frontal al rumbo económico del Gobierno libertario.

En su entorno describen a Milei como un presidente sostenido políticamente por Estados Unidos y alineado con intereses externos, y consideran que el ajuste económico abre una ventana de oportunidad para reconstruir una agenda opositora, especialmente en áreas sensibles como salud pública, discapacidad, ciencia y educación.

Según los números que manejan en el kirchnerismo, la ex presidenta conserva un piso de imagen positiva que oscila entre el 34 y el 37 por ciento, un nivel que —afirman— ningún otro dirigente del espacio logra igualar. Esa percepción refuerza la convicción de que Cristina sigue siendo la figura más competitiva del campo opositor, aun cuando esté inhabilitada para ejercer cargos públicos.

Puertas adentro, el regreso de Cristina también reactiva tensiones no resueltas dentro del peronismo. En el Instituto Patria no ocultan el malestar con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien acusan de haber tomado distancia política de la ex presidenta desde hace tiempo.

La relación, que supo ser de extrema cercanía, atraviesa su momento más frío. En el entorno de CFK interpretan algunos gestos del mandatario bonaerense como señales de autonomía excesiva y falta de respaldo explícito en momentos clave. Ese distanciamiento alimenta la desconfianza y profundiza la discusión sobre liderazgos de cara a 2027.

Las críticas no se limitan a Kicillof. Cerca de la ex presidenta también cuestionan a sectores del peronismo que, sostienen, “la dejaron aislada” frente al avance judicial y el cambio de clima político.

Juan Grabois fue uno de los pocos dirigentes que decidió hacer pública su visita a Cristina. Tras reunirse con ella durante más de dos horas, difundió un mensaje contundente en redes sociales, en el que habló de proscripción, cuestionó al Poder Judicial y lanzó una advertencia al conjunto del peronismo.

Para el dirigente de Argentina Humana, cualquier proyecto opositor deberá asumir como punto de partida la ilegitimidad del sistema político mientras Cristina esté proscripta. Sus palabras, alineadas con la estrategia del cristinismo duro, anticipan el tono que tendrá la campaña que comenzará a desplegarse en febrero.

En el kirchnerismo están convencidos de que la figura de Cristina sigue siendo clave para estructurar la polarización política. “Milei necesita a Cristina para validar su propio relato”, repiten cerca de la ex presidenta, convencidos de que ningún otro dirigente logra disputar centralidad simbólica con el Presidente.

Con una campaña en marcha, una interna peronista abierta y un escenario económico incierto, Cristina Fernández de Kirchner vuelve a ocupar un lugar central en la escena política. Aunque inhabilitada formalmente, su figura reaparece como factor de orden, tensión y disputa en un año que comienza a perfilarse como decisivo para el futuro del peronismo y de la oposición al gobierno libertario.