En un giro inesperado de los acontecimientos geopolíticos, Donald Trump ha anunciado la creación de un Consejo de la Paz, al cual el presidente, Javier Milei rubricó sin objeciones el ingreso de Argentina. Esta iniciativa, que promete ser un espacio de deliberación para naciones, ha levantado interrogantes sobre los costos y beneficios de la integración, especialmente cuando se sugiere que aquellos países interesados en ser parte de este consejo deberán pagar 1.000 millones de dólares.
Cristian Riom, analista de política internacional, ha expresado su preocupación sobre las implicancias de esta nueva estructura. En su análisis, señala que el Consejo de la Paz parece estar diseñado como una alternativa a las Naciones Unidas, lo que podría tener como objetivo debilitar a esta última. El riesgo, según Riom, es que esta organización paralela podría minar el contenido y la relevancia de los foros internacionales establecidos, provocando un cambio en el orden mundial que favorecería a los países que se adhieran al consejo.
“Parece ser una estructura que se va creando paralelo a Naciones Unidas, al consejo de seguridad de Naciones Unidas“, expresó el experto en asuntos internacionales en su habitual columna en Despacho Play.
Mientras algunos ven en esta iniciativa una oportunidad de influencia en la política internacional, otros advierten sobre las potenciales trampas que podría implicar.
Como sea, Milei ya tomó postura y puso a la Argentina en este nuevo foro de discusión mundial que se va gestando lentamente y que parecería que algunos países como Francia y Alemania podrían rechazar.
El presidente argentino, condescendiente con la agenda de Trump optó por unirse a este potencial nuevo orden mundial, en lugar de aferrarse a los mecanismos multilaterales tradicionales que han sustentado la diplomacia global durante décadas.
