El Gobierno impulsa una medida para reducir los costos financieros de los comercios

El Gobierno impulsa una medida para reducir los costos financieros de los comercios

El Banco Central (BCRA) se encuentra trabajando en una iniciativa orientada a disminuir los costos que enfrentan los comerciantes al aceptar pagos con tarjeta de crédito. El objetivo central de esta medida es fomentar la competencia en el mercado de “descuento de cupones”, un sistema que permitiría a los comercios anticipar el cobro de sus ventas de manera más económica y flexible, rompiendo la cuasiexclusividad que actualmente mantienen los procesadores de pagos.

El funcionamiento del sistema se basa en una lógica financiera sencilla: los cupones de las tarjetas de crédito representan un activo de bajísimo riesgo, ya que el responsable del pago no es el titular del plástico, sino la entidad emisora del mismo. Dado que el riesgo de mora para el comercio es virtualmente inexistente, el BCRA considera que estos cupones son instrumentos ideales para ser negociados con diversas entidades financieras, similar a como se operan actualmente los cheques o las facturas de crédito.

Hoy en día, el mercado de adquirencia (donde operan empresas como Mercado Pago, Payway y Fiserv) concentra más del 90% de las operaciones, lo que limita las opciones de los comercios a la hora de buscar mejores tasas para adelantar su dinero. Actualmente, los comerciantes suelen recurrir a sus procesadores de pago para realizar estos descuentos, pagando las comisiones que estas empresas fijan unilateralmente debido a la falta de competidores externos.

La propuesta oficial busca cambiar este esquema permitiendo que otros jugadores, especialmente los bancos, ingresen al mercado de compra de cupones. Al diversificar los actores, el Gobierno espera que la mayor competencia presione las tasas a la baja. Según Claudio Cesario, titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), la apertura de este mercado derivaría en una reducción de costos en el corto plazo, favoreciendo tanto los márgenes de rentabilidad de los comercios como la posibilidad de trasladar estos beneficios a precios finales.

No obstante, la iniciativa enfrenta resistencias por parte de los actuales adquirentes, quienes se oponen a perder su posición dominante y los ingresos financieros que genera la exclusividad en la compra de cupones a sus clientes. Aunque el proyecto lleva meses de debate y aún no se ha implementado, representa un cambio de paradigma significativo en la estructura de pagos de Argentina, buscando trasladar la eficiencia financiera desde las grandes estructuras hacia el sector comercial minorista