Si no te gusta mi moral, tengo otras

Si no te gusta mi moral, tengo otras

Por Martín Sperati

La causa contra Manuel Adorni sumó un nuevo capítulo complicado.

El dueño de la casa que le alquiló en el country Indio Cua, José Luis Rodríguez, declaró ante el fiscal Gerardo Pollicita que Adorni le pagó una suma importante de dólares en efectivo por 12 meses de alquiler.

No fue un solo contrato: fueron varios acuerdos, uno por 13.000 dólares y extensiones de palabra, todo pagado en billetes verdes mientras refaccionaba su propia casa a metros de allí.

Sumale a eso la compra de la propiedad, los 245.000 dólares en refacciones pagados en efectivo según el contratista, y el resto de los movimientos.

La imagen es cada vez más pesada.

Miren: uno puede y debe defender la presunción de inocencia. Pero cuando sos Jefe de Gabinete de un gobierno que prometió terminar con la casta, con los privilegios y con el “roban pero hacen”, tenés la obligación de dar explicaciones claras, rápidas y creíbles.

Hasta ahora, las respuestas han sido esquivas.

Milei lo sigue bancando de manera incondicional. Dijo en la reunión de Gabinete y lo repitió públicamente: “No lo voy a ejecutar”, “ni en pedo se va”, y que Adorni es “una persona honesta y laburante”.

El Presidente eligió cerrar filas y jugársela por su hombre de máxima confianza.

Entiendo la lealtad. Milei odia las operaciones y no quiere que le impongan salidas. Pero también es cierto que esta decisión tiene un costo político enorme.

La gente que votó por cambio real, por austeridad y por terminar con los privilegios de siempre, ve cómo uno de los funcionarios más visibles acumula un patrimonio que no parece cerrar con los sueldos públicos.

Vinieron con la bandera de la coherencia. Predicando austeridad y el pedido de esfuerzo a la sociedad.

Adorni no puede justificar con papeles abiertos cómo se pagaron sumas ingentes en dólares solo en inmuebles y alquileres en tan poco tiempo.

Este caso ya es una prueba de fuego para el gobierno.

Milei tiene que decidir si la lealtad personal vale más que la credibilidad del proyecto.

Porque si esto sigue sangrando, no solo le erosiona la imagen a Adorni: le erosiona la imagen a todo su relato.

La gente está dispuesta a bancar sacrificios duros… pero no está dispuesta a bancar doble estándar.

Adorni tiene que presentar ya sus explicaciones completas y documentadas.

Si el goteo judicial continúa, este blindaje por parte de Milei puede terminar siendo uno de los errores más caros de su gestión.

La lealtad sin límites es tan peligrosa como la traición sin motivos.

En este caso, Milei jugó fuerte. Ahora el tiempo y los hechos dirán si fue una jugada maestra de principios o un tiro en el pie que le complicó el segundo tramo de su gobierno.

Milei abrió las sesiones del Congreso hablando de la moral como política de estado.

Parafraseando al general Perón: Si no te gusta mi moral, tengo otras