Por Martín Sperati
Cada vez que un santafesino carga nafta o gasoil, paga un impuesto nacional que, por ley, debería volver en parte a la provincia para subsidios al transporte y mantenimiento de rutas. La realidad es otra.
En 2025, los santafesinos aportaron 340 mil millones de pesos a través del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL). De ese monto, solo regresaron a Santa Fe 64 mil millones. Nación se quedó con la gran mayoría.
Desde 2024 hasta abril de 2026, el desfasaje acumulado es aún mayor: la provincia aportó más de 700 mil millones, pero recibió una fracción muy inferior.
¿Por qué sucede esto? El Gobierno nacional decidió priorizar el superávit fiscal y postergar una y otra vez la actualización del impuesto (la última, con el Decreto 217/2026, pasó la suba de abril a mayo) para evitar que suba más el precio en el surtidor y presionar la inflación. Al mismo tiempo, concentra recursos en subsidios al transporte del AMBA, mientras en el interior los boletos interurbanos suben fuerte y la provincia debe poner plata de su bolsillo para sostener el servicio.
Además, los fondos específicos que por ley van a fideicomisos viales (para arreglar rutas nacionales) prácticamente no se ejecutan. El resultado se ve a simple vista: rutas nacionales en mal estado, deterioro progresivo y reclamos constantes de intendentes y legisladores.
Por la letra de la ley (23.966), tiene razón Santa Fe: ese impuesto tiene destino específico y no es discrecional.
Desde la lógica del ajuste, el Gobierno nacional argumenta que todos deben achicar y que no se puede volver al gasto descontrolado de antes.
Lo cierto es que Santa Fe es una provincia productiva, con mucho tránsito de camiones por su agroindustria y puertos, y termina financiando un ajuste que se siente más en el interior. No se trata solo de plata: se trata de equidad federal. Recaudar en todo el país y repartir solo donde más conviene no construye una Argentina unida.
Es hora de que los fondos del combustible vuelvan en obras reales y en un reparto más justo, tal como reclaman gobernadores e intendentes de distintas fuerzas políticas.
