En una reciente rueda de prensa en Rosario, el gobernador Maximiliano Pullaro profundizó su diagnóstico sobre la herencia recibida, señalando que la gestión anterior no solo descuidó la infraestructura, sino que retiró al Estado de los territorios más sensibles. Para el mandatario, ese vacío de poder y la falta de coordinación política durante el periodo de Perotti fueron el caldo de cultivo para la degradación institucional que hoy intenta revertir con una presencia policial activa y una inversión sostenida en educación.
“Acá no venía el gobernador, no había policía, se habían abandonado las escuelas. Hoy, los mismos que fracasaron nos quieren enseñar qué hacer y dicen cualquier cosa con el sistema de salud. Hay que ser serio con lo que se promete. La provincia financia la salud de alta complejidad, y hay una política pública de salud que es apropiada por todos los rosarinos. Monteverde tira un globo de ensayo para hacer ruido“, dijo Pullaro.
La respuesta oficial ante la crisis en San Cristóbal buscó marcar un quiebre definitivo con la pasividad del “desgobierno” precedente. Pullaro destacó que, a diferencia del pasado, su gabinete tiene instrucciones de intervenir de forma directa y sin dilaciones ante cualquier foco de conflicto. El objetivo es claro: reconstruir los lazos de confianza entre la ciudadanía y las fuerzas de seguridad, demostrando que existe una autoridad provincial dispuesta a hacerse cargo de las problemáticas complejas que fueron ignoradas.
Finalmente, esta visión de reconstrucción integral se apoya en figuras clave como el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, quien lidera la agenda de recuperación económica en paralelo al plan de seguridad. Pullaro subrayó que el trabajo de Puccini es fundamental para proyectar a Santa Fe nuevamente como el motor productivo del país, asegurando que la única forma de dejar atrás la etapa de abandono es combinando la firmeza institucional con un apoyo decidido a la industria y el comercio regional.
